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    LIDERAZGO Y DIVERSIDAD

    Por: Valvanuz Sánchez de Amoraga y Gómez-Acebo

    Está totalmente demostrado que la diversidad de los equipos da lugar a una mayor innovación y produce una mejora de los resultados financieros. Gracias a las heterogéneas perspectivas, las personas que componen el equipo tienen diferentes experiencias vitales y distintos conocimientos (ven con ojos diferentes) permite la creatividad y la innovación en la resolución de problemas y en la toma de decisiones.

    El entorno en las compañías está en constante cambio y evolución, y si el equipo no tiene esa flexibilidad de adaptación, perderá los puestos ganadores. Está es una de las principales responsabilidades del líder del equipo, “Gestionar un equipo con gran diversidad interna en un entorno cambiante”.

    Cuando hablamos de diversidad nos referimos a diferentes edades, culturas, idiomas, creencias, género, es decir, vivimos en una realidad cada vez más globalizada donde la diversidad es cada vez más una realidad que se impone.

    Y se impone porque el liderazgo bien entendido ha asumido una corriente humanista que permite a cada persona que compone el equipo ser el mismo. Permitir poder ser lo que eres, mostrándote como tal, en cualquier entorno, es un motivador intrínseco al ser humano que nos impulsa a obtener mejores resultados en nuestra compañía.

    El no aparentar lo que no eres, disminuyendo el liderazgo imitativo; el ser asertivo, fomentando la comunicación bidireccional dentro de la empresa y permitiendo el espacio para el aprendizaje colaborativo, proporciona un valor diferenciador a la compañía.

    Nuestra tendencia natural cuando comenzamos en un equipo es adaptarnos a las conductas establecidas, por nuestras neuronas espejo, por supervivencia, disminuyendo el riesgo del posible rechazo grupal. Esto nos lleva a ser conscientes de que el líder debe esforzarse por crear una cultura de potenciar las diferencias individuales y las distintas soluciones ante un mismo reto. Maximizar el asertividad y el respeto de cada miembro del equipo sin perder la cohesión del equipo generando un alto rendimiento.

    El humanismo, no es individualismo, el centrarse en cada persona del equipo potenciando su aportación, no es disgregar el equipo y fomentar la diversidad, la innovación y el cambio no es desacelerar los resultados del equipo. Es ser valiente, estratega y realista, porque o nos adaptamos a vivir en un mundo cambiante y globalizado, o nos perderemos entre nuestros competidores.

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